Temperatura mínima de mortalidad (TMM)

¿Qué es la temperatura mínima de mortalidad (TMM)?
La temperatura mínima de mortalidad (TMM) es la temperatura ambiental a la que el riesgo de mortalidad asociado a la temperatura en una población es más bajo. Se considera la temperatura óptima, ya que tanto las temperaturas inferiores como las superiores a la TMM suelen asociarse con un mayor riesgo de mortalidad.
La TMM es un indicador ampliamente utilizado en epidemiología ambiental y salud pública para estudiar la relación entre la temperatura y la mortalidad. También permite evaluar hasta qué punto una población está adaptada a las condiciones climáticas de su entorno y analizar cómo esta adaptación puede cambiar con el tiempo como consecuencia del cambio climático, las mejoras en la atención sanitaria, las condiciones de la vivienda o la implementación de medidas de prevención frente al calor.
¿Cómo se relaciona la temperatura con la mortalidad?
Si representamos la relación entre la temperatura diaria (en el eje X, horizontal) y la mortalidad diaria (en el eje Y, vertical), la curva resultante tiene forma de «V» o de «U».
El punto más bajo de la curva se conoce como temperatura mínima de mortalidad (TMM). Por debajo de la TMM, el riesgo de mortalidad suele aumentar a medida que desciende la temperatura, lo que representa la mortalidad asociada al frío. Por encima de la TMM, el riesgo de mortalidad suele aumentar conforme se incrementa la temperatura, lo que representa la mortalidad asociada al calor.

Relación entre temperatura y mortalidad: El riesgo de mortalidad alcanza su nivel más bajo en la Temperatura Mínima de Mortalidad (TMM). A medida que las temperaturas se alejan de este punto óptimo, el riesgo aumenta, siendo especialmente pronunciado el incremento ante el calor extremo. (Gráfico: ISGlobal, basado en el gráfico original de Hannah Ritchie).
La TMM varía según el lugar y el momento
La temperatura mínima de mortalidad varía entre ciudades y regiones, ya que depende del clima local y del grado de adaptación de la población a este. Además, la TMM no es necesariamente un valor fijo, sino que puede desplazarse con el paso de los años como consecuencia de distintos factores, entre ellos la adaptación de la población, las mejoras en los sistemas sanitarios y las medidas de refrigeración, las campañas de prevención frente al calor o un mejor aislamiento térmico de los edificios. Las ciudades del norte de Europa presentan umbrales más bajos, habitualmente entre 15 °C y 20 °C, mientras que ciudades del sur y del Mediterráneo registran los valores más altos, frecuentemente entre 24 °C y 28 °C.
¿Por qué es importante conocer la TMM?
La temperatura mínima de mortalidad es un indicador epidemiológico clave para estimar la carga sobre la salud asociada a las temperaturas no óptimas, identificar a los grupos más vulnerables y desarrollar sistemas de alerta temprana y medidas preventivas frente al calor y al frío.
Los cambios en la TMM a lo largo del tiempo pueden indicar modificaciones en la relación entre la temperatura y la mortalidad. Un aumento de la TMM puede ser compatible con una adaptación de la población al incremento de las temperaturas, aunque también pueden influir otros factores demográficos, socioeconómicos y relacionados con la atención sanitaria (los determinantes sociales de la salud).
Varios estudios realizados en España han observado un aumento gradual de la TMM en numerosas provincias durante las últimas décadas. Aunque este patrón es compatible con cierto grado de adaptación de la población a las altas temperaturas, por sí solo no puede interpretarse como una prueba de adaptación. Para demostrar dicha adaptación se requieren evidencias adicionales, como una reducción del riesgo relativo de mortalidad asociada al calor con el paso del tiempo, una vez considerados otros factores que también pueden influir en la mortalidad.
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