Ébola

¿Qué es el virus del Ébola?

La enfermedad por el virus del Ébola (EVE o ébola) es una enfermedad infecciosa causada por el Ebolavirus, un virus de la familia Filoviridae. De la misma manera que la fiebre de Marburg, la fiebre de Lassa, la fiebre de Crimea-Congo, el hantavirus o el dengue, el ébola puede producir una fiebre hemorrágica viral. Estas enfermedades causan daños en los vasos sanguíneos y en la coagulación, lo que puede provocar hemorragias, fallo de los órganos y riesgo de muerte. El ébola pertenece a la familia de las enfermedades infecciosas de alto impacto (HCID, por sus siglas en inglés), denominadas así por su elevada mortalidad, la falta de tratamientos, la dificultad para detectarlas y su potencial de propagación en la comunidad.

De las seis especies de virus del Ébola, cuatro pueden infectar al humano: Zaire (ahora llamada simplemente “Ébola” por la OMS; es la que más brotes ha causado y también la más letal), Sudán, Bundibugyo y Tai Forest. La mortalidad asociada a las distintas variantes del virus varía considerablemente: sin tratamiento, la cepa Zaire presenta una tasa de letalidad aproximada del 79 %, la variante Sudán alrededor del 54 % y la cepa Bundibugyo cerca del 32 %.

Se considera una zoonosis, ya que el reservorio natural del virus son murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae, que se encuentran en regiones subtropicales de África, Asia y Oceanía. El virus del Ébola entra en poblaciones humanas por contacto estrecho con animales infectados, incluso si ya están desecados o momificados. Hay constancia de que los chimpancés, gorilas, monos y otros primates, además de antílopes y puercoespines, también pueden infectarse con el virus.

¿Qué brotes de ébola se han documentado a lo largo de la historia y cuál es la situación actual?

Aunque se cree que existe desde hace más de 10.000 años, el virus se detectó por primera vez en 1976, en dos brotes simultáneos en Sudán del Sur y República Democrática del Congo (RDC), que produjeron 318 afectados y 280 fallecidos. El brote de RDC se produjo en una zona selvática próxima al río Ébola, dando nombre al virus. En los años posteriores se produjeron más brotes, aunque limitados.

El brote de ébola de 2014-2016 por la especie “Zaire” en África Occidental ha sido el más extenso y complejo hasta el momento: hubo más casos y más muertes en este brote que en todos los demás juntos: unas 28.600 personas infectadas y 11.300 muertes. Además, se extendió a diferentes países: empezó en Guinea y se propagó a Sierra Leona y Liberia.

El 17 de mayo de 2026, la OMS declaró el brote de ébola causado por la especie Bundibugyo en RDC y Uganda como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII). Según la OMS, a 16 de mayo ya se habían notificado 246 casos sospechosos, ocho casos confirmados por laboratorio y 80 muertes sospechosas en la provincia congoleña de Ituri, además de varios casos confirmados en Uganda.

La especie Bundibugyo ya había causado brotes anteriormente. El primero se registró en 2007 en el distrito de Bundibugyo, Uganda, del que la especie toma su nombre, con 131 casos y 42 muertes. En 2012, un nuevo brote en Isiro, en la entonces Provincia Orientale de la RDC, afectó a 57 personas y causó 29 fallecimientos.

Transmisión del virus del Ébola

El virus salta a los humanos por contacto con excrementos de murciélagos o por consumo de carne silvestre infectada. Después, se transmite de persona a persona y siempre por contacto físico cercano y directo, pero no se transmite por el aire.

La transmisión se produce por contacto directo con fluidos corporales de personas o cadáveres infectados, especialmente sangre, vómitos, heces u otros fluidos biológicos. De forma menos frecuente, también puede producirse transmisión sexual, ya que el virus puede persistir temporalmente en algunos tejidos incluso después de la recuperación clínica.

El virus del Ébola también puede transmitirse por contacto con superficies y objetos contaminados, aunque el riesgo de transmisión es más bajo, especialmente si se aplican procedimientos adecuados de desinfección.

Síntomas

El periodo de incubación del virus del Ébola (el tiempo que pasa entre el momento de la infección y la aparición de los síntomas), es de entre dos y 21 días. Los primeros síntomas son generales; incluyen fiebre, fatiga, sensación de malestar, dolor de cabeza, garganta, abdomen, y dolores musculares o articulares. Posteriormente pueden manifestarse vómitos, diarrea, erupciones cutáneas y señales de alteración en el funcionamiento del hígado y los riñones.

Las hemorragias pueden darse en fases avanzadas de la enfermedad. Se trata de sangrados internos o externos, que pueden manifestarse con sangre en el vómito o en las heces, así como hemorragias nasales, gingivales o vaginales. Cuando el sistema nervioso central se ve afectado, pueden aparecer síntomas como desorientación, irritabilidad o conductas agresivas. La muerte puede producirse por hemorragias y shock hipovolémico, que ocurre cuando el cuerpo pierde una cantidad significativa de sangre.

Diagnóstico

El diagnóstico del ébola puede resultar complejo en las primeras fases de la enfermedad, ya que sus síntomas iniciales son similares a los de otras infecciones frecuentes, como la malaria o la fiebre tifoidea.

La confirmación definitiva se realiza mediante pruebas de laboratorio especializadas capaces de detectar el material genético del virus, sus antígenos o los anticuerpos generados por el organismo frente a la infección. Entre las técnicas más utilizadas se encuentran la PCR-RT, los ensayos ELISA y el aislamiento del virus en cultivos celulares. Debido al elevado riesgo biológico que supone manipular muestras de pacientes, estos análisis deben realizarse en laboratorios de máxima seguridad, con protocolos de bioseguridad estrictos y transporte especializado de las muestras.

Tratamiento del ébola

El tratamiento del ébola se basa en mantener las funciones vitales del paciente, con el objetivo de aumentar sus probabilidades de supervivencia. Estas medidas incluyen la hidratación mediante fluidos intravenosos, el control de la presión arterial y de los niveles de oxígeno, el alivio del dolor o el soporte nutricional. La intervención médica temprana es fundamental, ya que mejora de forma significativa la evolución clínica.

En los últimos años se han desarrollado terapias específicas basadas en anticuerpos monoclonales, como mAb114 (Ansuvimab™) y REGN-EB3 (Inmazeb™) frente al virus del Ébola (antes “Zaire”). Sin embargo, para otras variantes, como el virus del Sudán o el virus de Bundibugyo, todavía no existen tratamientos aprobados, aunque continúan los ensayos clínicos y el desarrollo de nuevos fármacos y vacunas. Además, se han investigado terapias experimentales, que incluyen transfusiones de plasma de supervivientes y antivirales como favipiravir, brincidofovir o TKM.

Vacunas

Se han aprobado varias vacunas frente a la especie Zaire. Entre ellas destacan rVSV-ZEBOV (Ervebo, Merck, 2019), utilizada principalmente para la respuesta rápida durante brotes epidémicos, y la combinación Zabdeno/Mvabea (Janssen, 2020), basada en un esquema de dos dosis separadas por varias semanas y orientada a proporcionar una protección más sostenida entre brotes. Ambas vacunas se emplean para proteger al personal sanitario y a otros trabajadores con alto riesgo de exposición. Continúan las investigaciones para desarrollar vacunas frente a otras especies de Ebolavirus, como Sudán o Bundibugyo.

¿Cómo prevenimos el ébola?

Entre las principales medidas de prevención destacan la coordinación rápida de la respuesta sanitaria, el diagnóstico precoz, el rastreo de contactos, el aislamiento de casos, la vacunación durante los brotes y las medidas de higiene y control de infecciones en los centros sanitarios. La participación de las comunidades afectadas (community engagement) es fundamental para favorecer la detección precoz, la aceptación de las medidas sanitarias y la realización segura de las inhumaciones, ya que algunos rituales funerarios pueden facilitar la transmisión del virus.

También son esenciales la educación sanitaria y la comunicación de riesgos para reducir la exposición a animales potencialmente infectados y al contacto con fluidos corporales de personas enfermas.

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FECHA DE ACTUALIZACIÓN: 26.05.2026

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