Enfermedad emergente

¿Qué son las enfermedades emergentes?
Las enfermedades emergentes son aquellas que aparecen por primera vez en la población humana o cuya incidencia y distribución aumentan rápidamente. Un ejemplo es la COVID-19, que surgió a finales de 2019 y se propagó por todo el mundo. También lo son enfermedades como el Zika o el virus Oropuche, que han expandido su presencia a nuevas regiones.
Por otro lado, las enfermedades reemergentes son aquellas que habían disminuido o dejado de ser un problema de salud pública, pero vuelven a resurgir. Esto ocurre, por ejemplo, con infecciones causadas por bacterias multirresistentes, que han surgido debido al mal uso y abuso de antibióticos, y que vuelven a representar un grave problema de salud pública.
¿Por qué surgen?
La aparición de enfermedades emergentes se ha acelerado en las últimas décadas. Esto se debe a múltiples factores interconectados:
- Factores ambientales: El cambio climático modifica los ecosistemas, alterando la distribución de mosquitos y otros vectores, lo que facilita la propagación de virus como el dengue y el Zika. La deforestación y la invasión de hábitats salvajes también juegan un papel clave, ya que aumentan la interacción entre humanos y animales que pueden ser portadores de nuevos virus.
- Factores biológicos: Algunos virus y bacterias evolucionan, generando nuevas variantes más contagiosas o resistentes a los tratamientos. Además, el uso excesivo de antibióticos ha favorecido la aparición de bacterias multirresistentes, que son más difíciles de tratar.
- Factores sociales y económicos: La globalización y el crecimiento de las ciudades han facilitado la rápida propagación de enfermedades a nivel mundial. El aumento de los viajes internacionales permite que los patógenos crucen fronteras en cuestión de horas. A su vez, la pobreza y el acceso limitado a servicios de salud hacen que algunas poblaciones sean más vulnerables.
¿Por qué son un problema de salud pública?
Las enfermedades emergentes y reemergentes representan un gran desafío porque pueden extenderse rápidamente y provocar epidemias o pandemias, poniendo en riesgo la vida de millones de personas. En muchos casos, no existen tratamientos o vacunas eficaces, lo que dificulta su control y aumenta la mortalidad.
Además del impacto sanitario, estas enfermedades generan crisis económicas y sociales. La saturación de los sistemas de salud, la interrupción del comercio y la movilidad internacional, y el impacto en la productividad son algunas de sus consecuencias, como se evidenció con la pandemia de COVID-19.
Para prevenir y controlar estas enfermedades, es fundamental reforzar la vigilancia epidemiológica (es decir, estudiar su aparición y expansión en poblaciones animales y humanas), desarrollar nuevos tratamientos de amplio espectro, y reforzar la cooperación internacional. Es difícil predecir dónde o cuándo aparecerán nuevos patógenos, pero sí podemos tomar acciones para reducir el riesgo y prepararnos para hacerles frente. En julio de 2024, la OMS publicó una lista actualizada de patógenos que podrían causar la próxima epidemia o pandemia, y para los cuales es necesario aumentar la investigación y desarrollar vacunas, tratamientos y diagnósticos.
Algunos ejemplos de enfermedades emergentes
| Enfermedades emergentes | |
| VIH / sida | Enfermedad por virus Oropouche |
| Coronavirus (MERS, SARS, COVID-19) | Ébola |
| Dengue | Fiebre de Lassa |
| Zika | Nipah |
| Fiebre del Nilo | Mpox |
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