Dióxido de nitrógeno (NO2)

¿Qué es el dióxido de nitrógeno (NO₂)?

El dióxido de nitrógeno (NO₂) es un gas inorgánico compuesto por un átomo de nitrógeno y dos de oxígeno, y pertenece al grupo de los óxidos de nitrógeno (NOx). Es un agente oxidante, irritante respiratorio y tóxico. A temperatura ambiente se encuentra en forma gaseosa con color amarillento, y desprende un fuerte olor. En el contexto ambiental, el NO₂ es uno de los principales contaminantes atmosféricos urbanos, con efectos directos sobre la salud humana.

¿De dónde procede el dióxido de nitrógeno?

Las fuentes del dióxido de nitrógeno pueden ser naturales, como los rayos durante tormentas eléctricas, las erupciones volcánicas o los incendios forestales. Sin embargo, las principales fuentes de emisión son antropogénicas, con la combustión de combustibles fósiles. Durante este proceso, el nitrógeno del aire reacciona con el oxígeno a altas temperaturas formando principalmente monóxido de nitrógeno (NO), que posteriormente se oxida en la atmósfera dando lugar a NO₂.

El NO₂ se emite principalmente a través de los tubos de escape de vehículos motorizados (tráfico rodado), especialmente en motores diésel. Otras fuentes relevantes incluyen las centrales térmicas, los procesos industriales y las instalaciones de combustión en edificios, así como aparatos de gas en interiores.

¿Cómo actúa el NO₂ en la atmósfera?

El dióxido de nitrógeno no es solo un contaminante directo, sino también un precursor de contaminantes secundarios, por lo que contribuye de forma indirecta al deterioro de la calidad del aire.

En presencia de radiación solar, contribuye a la formación de ozono troposférico (O₃) y del llamado smog fotoquímico, una neblina rojiza. Además, el NO₂ puede oxidarse y dar lugar a ácido nítrico (HNO₃), uno de los principales componentes de la lluvia ácida.

También potencia los niveles de partículas en suspensión, concretamente de partículas finas (PM₂.₅); a partir del ácido nítrico generado, y en presencia de amoníaco (NH₃) en el aire, se forma nitrato de amonio (NH₄NO₃), un componente importante de las partículas finas.

Una infografía que muestra cómo el dióxido de nitrógeno contribuye a la formación de otros contaminantes: el ozono, mediante la interacción con la radiación solar, y las partículas finas PM2,5, a partir del ácido nítrico

Los óxidos de nitrógeno (NOₓ = NO + NO₂), emitidos principalmente por el tráfico y las fuentes de combustión, son precursores clave de los contaminantes atmosféricos secundarios. Bajo la luz solar, el NO₂ sufre fotólisis y forma NO y oxígeno atómico (O), que reacciona rápidamente con el O₂ para producir ozono (O₃). Si el aire es limpio, el ozono se consume rápidamente al reaccionar con el NO, lo que limita su acumulación. Sin embargo, los compuestos orgánicos volátiles (COV) potencian la formación de ozono al generar intermedios reactivos que convierten el NO de nuevo en NO₂ sin consumir O₃, lo que permite que el ozono se acumule y contribuye a la formación de smog fotoquímico. Paralelamente, el NO₂ se oxida en la atmósfera para formar ácido nítrico (HNO₃), que contribuye a la lluvia ácida. El ácido nítrico puede reaccionar además con el amoníaco (NH₃) para formar nitrato de amonio (NH₄NO₃), un componente principal de las partículas finas (PM₂.₅).

Efectos del dióxido de nitrógeno sobre la salud

Al ser un irritante respiratorio, el NO₂ provoca inflamación de las vías aéreas y puede agravar enfermedades respiratorias como el asma. A concentraciones elevadas, puede reducir la función pulmonar y favorecer la aparición de bronquitis aguda, así como contribuir al desarrollo o empeoramiento de enfermedades crónicas como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). La exposición al dióxido de nitrógeno también se asocia con una mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias, especialmente en niños y niñas y otros grupos vulnerables. Además, estudios recientes relacionan la exposición NO2 con una peor capacidad de atención en la población infantil o incluso con biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer. Al participar en la formación de contaminantes secundarios como el ozono troposférico y las partículas finas (PM₂.₅), el NO₂ también amplifica indirectamente otros efectos adversos sobre la salud.

El NO₂ es uno de los contaminantes clave para evaluar la calidad del aire, ya que actúa como indicador de emisiones del tráfico urbano, tiene efectos directos sobre la salud y contribuye a la formación de otros contaminantes.

Según el Ranking de ciudades de ISGlobal, una proporción significativa de la población europea vive en ciudades donde los niveles de NO₂ superan los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La reducción de la contaminación atmosférica hasta estos niveles podría evitar miles de muertes prematuras cada año en Europa, atribuibles tanto al NO₂ como, especialmente, a la exposición a partículas finas (PM₂.₅).

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FECHA DE ACTUALIZACIÓN: 14.04.2026

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