Malaria

¿Qué es la malaria?

La malaria, también llamada paludismo, es una enfermedad parasitaria potencialmente letal causada por protozoos del género Plasmodium. En los seres humanos, esta enfermedad puede ser provocada por cinco especies distintas: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, P. malariae, P. ovale y P. knowlesi. De estas, P. falciparum es la más mortal, mientras que P. vivax es la más ampliamente distribuida en el mundo. La transmisión ocurre principalmente a través de la picadura de mosquitos infectados del género Anopheles.

Los niños y niñas menores de 5 años, mujeres embarazadas, lactantes así como viajeros y personas con VIH, corren más riesgo de sufrir una infección grave.

Según el Informe mundial sobre la malaria 2024, en 2023 se dieron 263 millones de casos, y fue la causa de muerte de 597.000 personas. África concentró alrededor del 94% de los casos y el 95% de las muertes, de las cuales alrededor de un 76% correspondieron a niños y niñas menores de 5 años. Los países con mayor mortalidad por malaria fueron Nigeria, la República Democrática del Congo, Níger y la República Unida de Tanzania.

Transmisión

En la mayoría de los casos, la malaria se transmite a las personas por la picadura del mosquito Anopheles (hembra), que actúa como vector al transmitir el parásito Plasmodium a las personas. Estos mosquitos adquieren el parásito al picar a una persona infectada. Cuando pican a una persona sana, los parásitos pasan del mosquito a la sangre humana e infectan las células del hígado y posteriormente los glóbulos rojos.

Los mosquitos se localizan con más frecuencia en zonas rurales, y pican principalmente entre el anochecer y el amanecer. Factores climáticos tales como la temperatura y la humedad influyen en su supervivencia y actividad. Otras vías de transmisión menos frecuentes son las transfusiones de sangre, los trasplantes de órganos y las agujas contaminadas también pueden transmitir la enfermedad. Durante el embarazo o el parto, una mujer infectada puede transmitir la malaria al bebé, lo que recibe el nombre de transmisión vertical o congénita.

Síntomas

Los síntomas suelen aparecer a los 10-15 días de la picadura, pero pueden aparecer hasta más de un mes después.

Los primeros síntomas son fiebre, dolor de cabeza y escalofríos. Un tratamiento precoz puede evitar que la infección se agrave. Si no se diagnostica y se trata en las primeras 24h, la enfermedad puede progresar con síntomas graves, como fatiga extrema, convulsiones, hemorragias o dificultad para respirar, causando incluso la muerte.

La infección por malaria durante el embarazo también puede hacer que el parto sea prematuro o que el bebé tenga bajo peso al nacer.

Sin embargo, cabe resaltar, que no todas las personas desarrollan síntomas, siendo este un problema que dificulta la eliminación de la enfermedad.

Diagnóstico

La prueba de referencia para el diagnóstico de la malaria es la gota gruesa. Consiste en tomar una pequeña muestra de sangre del paciente, generalmente del dedo, y colocarla en un portaobjetos para visualizarla bajo el microscopio e identificar la presencia del parásito. También se puede extender en el portaobjetos, en una capa fina (frotis), para identificar la especie de Plasmodium en los glóbulos rojos y la cantidad de parásitos en sangre.

También pueden utilizarse técnicas de diagnóstico molecular (PCR) para detectar el material genético (ADN) del parásito en una muestra de sangre.

Los tests de diagnóstico rápido (RDT) detectan antígenos de los parásitos en la sangre del paciente.

Otros medios de diagnóstico indirecto estudian enzimas del parásito o detectan anticuerpos contra él.

Tratamiento

Los medicamentos utilizados para tratar la infección por malaria varían en función de diversos factores, como la gravedad de la enfermedad y la especie de Plasmodium.

  • Los fármacos basados en artemisinina son eficaces para tratar la infección por P. falciparum. Sin embargo, han comenzado a surgir parásitos resistentes a la artemisinina en el sureste Asiático que podrían propagarse al resto del mundo.
  • La cloroquina ha sido el tratamiento clave históricamente, hasta que se reportaron resistencias en muchas regiones. Actualmente está recomendada para tratar la infección por P. vivax, excepto en regiones con resistencia documentada, como Indonesia.
  • La primaquina o la tafenoquina se utilizan junto con cloroquina para prevenir recaídas, en particular en pacientes infectados con Plasmodium vivax.

La administración puede ser tanto oral como endovenosa. En los casos de malaria grave, puede ser necesario un tratamiento de soporte y vigilancia en una unidad de cuidados intensivos.

Prevención

Para prevenir la malaria, es esencial evitar las picaduras de los mosquitos, lo que se conoce como control de vectores. Algunas medidas recomendadas incluyen:

  • Colocar mosquiteras en las ventanas.
  • Colocar mosquiteras tratadas con insecticida de larga duración alrededor de la cama al dormir.
  • Utilizar repelente de mosquitos específico para zonas tropicales.
  • Utilizar vaporizadores y realizar fumigación de interiores.
  • Vestir ropa fresca de manga larga.

Las personas que viajen a zonas en las que la malaria es endémica pueden consultar al profesional médico para iniciar un tratamiento profiláctico.

¿Hay vacunas para la malaria?

Desde octubre de 2021, la OMS recomienda el uso generalizado de la vacuna RTS,S/AS01 en niños de zonas con alta transmisión de Plasmodium falciparum. Esta vacuna ha demostrado reducir los casos y las formas graves de la enfermedad. En 2023, se aprobó una segunda vacuna, R21/Matrix-M, también segura y eficaz. Ambas ya se están incorporando a los programas de vacunación infantil en África, con el potencial de salvar decenas de miles de vidas cada año.

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FECHA DE ACTUALIZACIÓN: 08.01.2026

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